Ñanda Mañachi vol. 1

Ñanda Mañachi vol. 1

Primer LP editado por Llaquiclla en 1977, surgido del encuentro entre Chopin Thermes y Hermelinda Males. Inaugura una trayectoria dedicada a la preservación de músicas tradicionales de Imbabura.

Publicado en 1977, Ñanda Mañachi fue el primer LP editado por Llaquiclla y marcó el inicio de una línea editorial dedicada a la memoria sonora de los Andes del norte del Ecuador. El disco nació del trabajo de campo iniciado por Chopin Thermes a comienzos de los años setenta, y del vínculo decisivo con Hermelinda Males, cuya mediación permitió el encuentro con músicos y comunidades de Imbabura.

El nombre —“Ñanda Mañachi”, expresión quichua que significa “préstame el camino”— no fue una invención circunstancial, sino una práctica cotidiana: la forma de pedir paso al atravesar parcelas y territorios. Ese gesto sencillo condensaba una ética de escucha y de tránsito respetuoso entre mundos.

El LP reúne interpretaciones de repertorios tradicionales transmitidos de generación en generación, registrados en un momento en que las diferencias culturales entre comunidades seguían siendo marcadas y vivas. Más que una recopilación folklórica, el disco constituye un testimonio de creación colectiva: cada interpretación aporta matices nuevos a una memoria ancestral en movimiento.

Con este volumen, Llaquiclla inauguró un proyecto que no solo documentaba músicas, sino que establecía puentes entre territorios, generaciones y formas de comprender el mundo andino.

Músicos: Azucena Perugachi, Rosa Sandoval, Zoila Saravino, Alfonso Cachiguango, Juan Cayambe, Alberto Chuquín. Luis Pichamba, Carlos Perugachi, Pedro Tubumbango, Enrique Pineda.

Grabado por Chopin Thermes entre 1973 y 1977.

(Las anotaciones que acompañan cada tema han sido tomadas del LP).

“Préstame el camino de ir a pie, el charquicán que corre entre tapias y cerros, surcos y pencos, rodeando la montaña sagrada: el Imbabura. Préstame el camino, el charquicán que hiciste con tus manos y tambien con las mías, en las mingas. Dame paso por tu terreno. Mañana yo te daré paso por el mío; te trestaré mi charquiñán que es igualmente tuyo, pues tus manos tus manos tambien acudieron a la minga en que lo hice”.

1. Rosa María

Esta canción fue escuchada en Pija, comunidad a la orilla del lago San Pablo. Existen muchas versiones. La letra varía según la improvisación del intérprete que es libre de crear en torno a un tema: Aquí un hecho real inmortalizado.

Rosa María cuasi rupagmi Masqui rupachun niscashi. Taita manelpash machascamari manllarishcami huacajun. Huambra cunapash cuitsa cunahuan siringapanmi riscanin.




2. Corazongo

Melodía tocada en Angochahua.

Ha llegado el tiempo de la fiesta, y el espacio para la ruptura de lo cotidiano, en el que renacemos en la morada de una sola identidad, en el que los mitos se transforman, en el que todos tenemos la intencion de sacrificar un código impuesto; ritual y ejecución esencial de toda cultura viva que se transforma, se regenera y asciende enlace la reproducción social de lo propio.

Exhortaciones en el recorrido de la entrega de gallos en Angochahua. Fiesta De San Pedro que no es codicia si no gasto que demuestra la finitud de las cosas.




3. Huanupamba

Apellido de una comunidad vecina a la población de Mariano Acosta. Melodía escuchada en el sector de Pimampiro que domina el valle del Chota.

El arpa es el instrumento requerido en bodas o velorios de niños.

Juan Cayambe encarna al trovador auténtico. Lo acompaña golpeando el arpa, de acuerdo al ritual, Hermelinda Males Thermes.




4. Aricuchicus

Festividades con gastos no retribuidos y gran desgaste de vitalidad, energía, fuerza, agresividad. Gasto vital ofrendado a la naturaleza porque nos da la vida.




5. Como Chihuaco

San Juan en Zuleta Alto: bailan las mujeres, bailan los hombres disfrazados de mujeres. De choza en choza suena el violín y se contestan los cantantes: ¡Ufiashu tiucuna!




6. Rondín de Rosa

Fuerza que vuelve a ella reconocida como rebosante al grupo social que lo hace finito, al hombre perecedero y a la naturaleza imperecedera.




7. Peguche capilla

Así llamó a este tema su intérprete, Alfonso Cachiguango. La víspera de San Juan se borra con el sol naciente; sobre la plaza los bailarines masacrados se reúnen empolvados de la noche, amanecido.




8. San Juan en Quinchuquí

Comunidad de gente noble en su pobreza. Música de los bailes naturales de San Juan. Ritmos y gritos guerreros dominando la ciudad de los “Blancos”: Otavalo.

Tal como el llamado “baile de la conquista” en Guatemala, van a tomar la chicha de jora, los extraños tipos, fantasmas disfrazados remedando la realidad explotadora.

Se encuentran aquí, zapateando todas las figuras representativas que en la vida diaria pisotean al Indio.

Ritual trascendental contestando, sin hacerle caso al racismo secular del blanco mestizado. Expresión de sabiduría oriental, raíz de la eterna América aún no descubierta. ¡OJAJA!




9. Mura pungueño

Melodía tocada en Zuleta: día a día se prolongará la fiesta provocando el gozo estético, bailes de la prueba, del combate por el ideal colectivo hasta verter sangre o morir, responsabilidades en que el gusto del prestigio no puede ser poder, prácticas por la resistencia moral y física que liberan el exotismo nada inocente que encara lo politico, que abre y amplía la historia a los adyacentes para unidos por el mismo dar nombre a una sola identidad.




10. Bandas de pueblo

En la colonia, con la denominación de San Juan, San Pedro, San Antonio, San Luis, del Tránsito, de Las Lajas, de Monserrate, de Baños, niña María, octavas, oyanzas, cargos, toma de la plaza, toros, entradas de la rama, etc., se transfirieron costumbres y tradiciones populares de hondo arraigo entre las masas dominadas; sintéticamente mezclados al culto cristiano, subsisten entre las sociedades Quichuas, Aymaras, Mestizas y “Blancas” de Bolivia, Perú y Ecuador.




11. Tonito de Domingo Cayambe

En el mundo de los antepasados, se consideraba que toda falta cometida debía provenir de algún desorden, y descubrir al culpable y purificarlo era el papel principal de los adivinos.

Cuando las circunstancias lo exigían, había sesiones colectivas y públicas en que sabios, pontífices, músicos, llamadores de almas, amputas y danzantes, buscaban reinstaurar el orden perturbado.
Juan Cayambe, que toca en este tema el violín, es la reencarnación de alguno de ellos.




12. San Juan Chuzalongo

Espíritu del Imbabura de apariencia humana que ha originado una mística propia de la provincia.

Así son las celebraciones rituales en el país de la Marca y que estallan en los pueblos de Pichincha, Cotopaxi, Tungurahua, Chimborazo.

Las celebraciones están como reflexión para los que no tienen pasado, como camino para no escapar del presente y para quienes tienen el presentimiento de la muerte de la sociedad.




13. Juyanimari

Roselinita Muyugu de Quinchuqií tomando chicha de su mario, salido del país hubiese cantado, chumando cabeza:

Juyashamari nircangui. Llaquishamari nircangui
Ñuca juyaica caipimi. Camba juyaica maipita
Juyanacashpa juyahuai. Llaquinacashpa llauihual
Misigu llapashcacpica aishaspa chari rijuiman
Yacugulla pishcacpica samajta chari ufiaiman.




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